
A todo ciudadano, a todo blogger:
Es más que evidente la importancia que en los últimos años ha ido cobrando la Red como lugar donde se democratiza la información, donde todo ciudadano, como en la antigua polis, podrá posicionarse, hablar y comunicarse con los demás. Como casi siempre ocurre, el mercado fue el primer agente en rentabilizar las enormes ventajas que aportaba la Red, pero ha llegado ya el momento de la política, la política realizada desde la sociedad civil, es decir, la que sirve de canal de acceso del ciudadano al Estado. Aunque el concepto de democracia representativa seguirá vigente, se podrán extraer ciertas ventajas de la democracia directa para hacer a la primera más participativa y sobretodo, realmente representativa. En la Sociedad de la Información, a través de la Red, el ciudadano va a recuperar una parte de su libertad política secuestrada por las élites políticas.
Pero este potencial de libertad política está expuesto a un serio peligro. Porque es también evidente que el poder ha detectado la tremenda importancia que ha adquirido y adquirirá la Red como fuente de información y de interrelación y, por lo tanto, procurará mitigar su influencia.
La libertad de conciencia y de expresión, pilares de la libertad individual, nuestro valor supremo, están más amenazados que nunca. Esto es especialmente preocupante en España, donde se produce una concentración del espacio informativo, ante la pasividad o impotencia del ciudadano, y donde se intenta, desde el poder, cerrar medios de comunicación por manifestar sus propias opiniones.
Determinadas propuestas de legislación (Ley de Servicios de la Sociedad de la Información, Estatuto del Periodista, Ley de Propiedad Intelectual o la Directiva Europea sobre Retención de Datos en las Comunicaciones Electrónicas), fomentan el intervencionismo en el ámbito digital, amenazando la existencia de los bloggers y los medios independientes, con el pretexto de regular el comercio electrónico, proteger los derechos de autor o garantizar nuestra seguridad.
A día de hoy, todavía nadie controla la Red, máximo exponente de un orden social espontáneo, pero se están haciendo serios intentos, y los abusos a los que el individuo va a estar sometido, como la pretensión de dejarle fuera de los circuitos de opinión o de controlarle desde el poder, se harán cada vez más evidentes a medida en que la Red vaya cobrando importancia.
Así, el poder intentará:
1. Designar arbitrariamente qué personas tendrán acceso a la información pública.
2. Controlar los canales de la Red, investigando nuestras relaciones privadas y profesionales.
3. Fiscalizar la Red, exigiendo la identificación pública en Internet.
4. Dificultar la creación de sitios web, burocratizando su mantenimiento.
5. Someter Internet a un régimen legal más estricto que el que hay fuera de la misma Red. Lo que sea legal fuera de internet que lo sea dentro.
6. Imponer criterios políticos para la concesión de autorizaciones o licencias para los nuevos medios de comunicación digitales, incluidos la radio y la televisión.
De tal forma entendemos que, con el propósito de contribuir a mantener la libertad de expresión en el amplio mundo digital, es necesario unirnos y:
1. Denunciar conjuntamente cualquier abuso contra nuestra libertad de expresión y conciencia, que afecte al libre acceso a la nformación pública, al control no judicial de nuestras relaciones privadas y a la absoluta libre concurrencia del espacio digital.
2. Comprometermos a reflejar esta declaración en nuestros blogs, y difundirla para crear una red que actúe ante cualquier violación de los principios que defiende.
¿Cómo puedes apoyar esta declaración?
1º. Rellena este formulario para apoyar la declaración (tu firma aparecerá en la parte derecha de la web):
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Como parte consustancial al desarrollo de la libertad de expresión, la información es un derecho al que no se puede renunciar si se pretende ser libre.
El derecho a estar informado forma parte de la inalienabilidad de aquellas conquistas sociales que nos brindó la libertad. Sugerido en los artículos 11 y 14 de la Declaración de los Derechos del hombre y del ciudadano de agosto de 1789, en la enmienda uno del Bill of Rights de Diciembre 1791 y mencionado expresamente en los artículos 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos de diciembre de 1948 y 10 de la Convención Europea de los Derechos Humanos 4 de noviembre de 1950, el derecho de información habita en el haber del ciudadano como el de expresión o el de propiedad.
Una persona no es libre sin información y los poderes públicos se encuentran en la obligación jurídica, política y moral de crear las condiciones que faciliten el acceso a la información siempre que ello sea posible.
Pero cuando el Estado es propietario de cierta información no considerada confidencial, ni catalogada como secreto de Estado, tiene el deber de hacerla pública. La información almacenada en los haberes del Estado ha sido sufragada con los impuestos del ciudadano y debe ser, por lo tanto, ofrecido su retorno en forma de posibilidad de acceso. Hasta hace poco tiempo, tan loable empresa habría resultado imposible, pero ahora constituye una auténtica posibilidad. Ahora, a través de la tecnología digital, una vez organizada la manera de servirla, ya no cuesta distribuirla.
Poder acceder a esa información desde cualquier lugar supone para el Estado cumplir con una obligación latente, satisfacer una demanda social y romper de verdad con la brecha digital, democratizando nuestra sociedad a través acceso gratuito a la información pública.
Por lo tanto:
Entendemos que toda institución pública debe liberar sus contenidos y hacerlos accesibles para cualquier ciudadano a través de la red.
Y empezaremos por la que más tiene que ofrecernos, la Televisión Española.
Si el MIT americano y la BBC inglesa lo han hecho, ¿por qué hemos de esperar una década a que la agenda política lo demande?
¡Levantemos el telón en el teatro de la libertad de información!
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Apoyan la Declaración:
Claudio Reig