mi homenaje al Quijote

28 enero 2006


Al respecto de la Reunión de Córdoba

Quisiera mostrar mi agradecimiento a todos los bloggers asistentes a nuestra reunión en Córdoba por la libertad de expresión en el mundo digital. Fue un fin de semana estupendo, tan enriquecedor en lo personal como en lo político.

Surgió, además, una bonita propuesta, que elevaremos a la categoría de declaración, tan pronto la tengamos confeccionada. La propuesta, aunque abunda en beneficio de la libertad de expresión, lo hace, como diría Isaías Berlín, desde lo positivo, es decir, desde la "libertad para". Entendemos que toda institución pública debe liberar sus contenidos y hacerlos accesibles para cualquier ciudadano a través de la red. Pediremos esto a toda institución. Y empezaremos por la que más tiene que ofrecernos, la Televisión Española, a quien dirigiremos un escrito al que cualquiera se podrá añadir con su firma. Si el MIT americano y la BBC inglesa lo han hecho, ¿por qué hemos de esperar una década a que la agenda política lo demande? ¡Levantemos el telón en el teatro de la libertad de información!

Una Agenda Económica supeditada a la Política

No es factible sostener indefinidamente un alto nivel de crecimiento con un elevado déficit exterior. España ha crecido en los últimos años en torno a un 3%, pero su déficit comercial ha ido aumentando a un ritmo muy superior. Los datos correspondientes a este año son elocuentes: el desequilibrio entre importaciones y exportaciones se incrementó un 50% respecto al mismo periodo del año anterior. Nuestro déficit comercial es, en términos absolutos, el segundo del mundo, y en Europa, en términos porcentuales sobre el PIB, solamente Portugal nos supera.
Aunque nos vanagloriemos del actual descenso de las tasas de desempleo, es evidente, según varios estudios cuya fuente parece ser del todo imparcial, que el actual déficit comercial ha impedido crear en España como mínimo 300.000 empleos. A ello hay que añadir la caída de los ingresos por turismo, y la huida de la inversión exterior en activos no financieros, que ha pasado de los 40.000 millones de euros en 2000 a 10.000 millones el ejercicio pasado.
Un informe de la Comisión Europea predice que España será en 2006 el país del mundo con mayor déficit por cuenta corriente (que incluye balanza comercial y pagos por servicios), indicando que las causas fundamentales que explican este rápido y progresivo aumento de nuestro déficit externo son la pérdida de competitividad de la industria y el sector turístico, los altos precios de la energía y el efecto de la deslocalización.
En España han desaparecido en los últimos años una serie de sectores productivos, que han sido desplazados por la competencia de los países europeos del Este y de Extremo Oriente. El fenómeno se está acelerando, y aunque se produce en toda Europa occidental, España es especialmente vulnerable ante él, ya que es dependiente casi absolutamente de la energía que importa y es uno de los últimos países de la UE en inversiones en investigación y desarrollo, un factor esencial para lograr una economía competitiva.


Todo economista serio se pregunta con preocupación sobre los insoportables desequilibrios de una economía que, según la inmensa mayoría, ya tendría que haber roto en 2005, sino en 2004, porque supone un modelo de crecimiento teóricamente insostenible. El año terminó con el pésimo dato de una inflación del 3,8%, superior, por tanto, al crecimiento nominal del PIB, sin que desde el Banco de España se puedan modificar los tipos de interés. Por eso, a pesar de que no se nota, la enfermedad del sistema es más intensa de lo que parece y la crisis aparecerá repentinamente. Tanto las ventas al por menor como la producción industrial, han pasado de crecer en torno al 10% a prácticamente estancarse. Todos los augurios son, pues, de un cierto frenazo, circunstancia que ha sido ya reconocida por el Banco de España en su último informe.

Y si esto no fuera cierto ¿Cómo es posible que con un crecimiento del PIB de casi el 3,5%, la percepción de los expertos acerca del futuro inmediato esté tan cargada de pesimismo, de que esto no puede durar mucho tiempo, porque los famosos desequilibrios terminarán por explotar en algún momento, concretamente cuando los tipos de interés se incrementen con una Alemania fuerte?

Hay razones, no para recelar del futuro, sino para temerle realmente. Hace diez años, con el Banco de España ostentando la soberanía de la política monetaria, estaba en la mano la solución para un momento de crisis a través de las devaluaciones de la unidad monetaria para adaptar la competitividad al momento, mientras se adoptaban las medidas estructurales necesarias para conseguir enderezar la economía. Ahora la zona euro no permite esta salida y aunque es cierto que la moneda única ha actuado de paraguas, es económicamente lógico que si no se recurre a otras medidas diferentes a la política monetaria, la acumulación de deuda, la pérdida de competitividad y otros factores conexos que componen el marco de esos desequilibrios terminarán por destruir nuestra economía, cuando exista una subida aguda de los tipos.

Pero hay un elemento adicional que ejerce de factor multiplicador de todos nuestros temores: Rodríguez Zapatero. El presidente por accidente no tiene prioridades de agenda económica. Las otras medidas que habría que implementar y que constituyen la clave de bóveda de lo absolutamente imprescindible para no incurrir en una crisis de consecuencias lamentables son una reforma laboral, una reforma fiscal y un esfuerzo tremendo en I+D+i.

La reforma laboral, en un momento histórico de empleo, es crucial en España pero molesta electoralmente. ¿Qué podemos esperar de quien se pliega ante cualquier petición nacionalista por el sólo hecho de permanecer en el poder? ¿Qué piense en el largo plazo? Estaríamos locos si todavía confiáramos en eso. La reforma fiscal que precisa el Impuesto de Sociedades y el del IRPF, es fundamental pero ésas son de imposible aplicación cuando lo que está en la agenda política es el sistema de financiación autonómico. ¿Es posible avanzar en esa reforma, cuando hay ceder el 50% del IRPF a una Comunidad Autónoma cuyo gobierno es el más intervencionista de Europa? En cuanto a la inversión en I+D+i, es evidente que no constituye una prioridad para este gobierno, cuya agenda económica es una cuestión absolutamente secundaria porque está totalmente condicionada a la agenda política.

Esta es la verdad, pero el hecho de saberla no consuela, sino todo lo contrario. Hace atisbar sus consecuencias.

15 enero 2006


El "Pensamiento Alicia"

Nos enseña el gran Gombrich que la gran contribución griega al mundo artístico, que probablemente supuso la mayor revolución en la historia del arte, fue la de aplicar la libertad a esta disciplina. La civilización cretense o minoica (madre, junto a la micénica, de la civilización helénica, como bien ilustra Toynbee) empezó a desmarcarse de la rigidez del arte egipcio, que, salvo en la dinastía de Amenofis IV donde hubo un pequeño resplandor de autonomía para el artista, luego revocada por Tutankamón, disponía de unas normas que éste no podía evitar sin incurrir en graves riesgos. El egipcio pintaba lo que sabía y el griego lo que veía, lo que él veía.

A partir de aquí, el resto de la historia del arte va a estar muy vinculada a esta premisa. Entre otras cuestiones, la diferente interpretación del mundo según el artista y el contexto político y social en que éste se encontraba irán perfilando las distintas corrrientes y estilos. El amor a la libertad tanto en el arte como en la política del mundo helénico significó el comienzo de una andadura (la civilización siguiente a la helénica, la occidental) que todavía, pese a Hegel y Fukuyama, no ha terminado de cerrar el círculo (difícil tarea para quien posee una concepción del tiempo tan lineal) de su trayectoria y cuya fortaleza moral es tan sólida que tan sólo ha sido cuestionada por quienes han deseado arrebatársela, no por principios morales sino en su propio beneficio. A esta gigantesca, monumental obra del hombre de los últimos 3000 años, que es nuestra civilización y que sin duda constituye la mayor conquista de la historia de la humanidad, se han consagrado demasiadas vidas como para ponerla en riesgo, independientemente de que sí es necesario poner en tela de juicio la trayectoria zigzageante que hemos llevado, los paréntesis que pretendían distorsionar la trayectoria.

La posmodernidad, además de enseñarnos que el mundo no puede ni debe interpretarse en clave de grandes narrativas y que pueden existir muchos caminos respetables para llegar a un mismo lugar, debería mostrarnos que la meta es algo cierto, no relativo y que se llama libertad. Libertad individual.

No podemos quedarnos en la idea de que cualquier axioma es bueno y respetable por el hecho mismo de serlo. Lo será en la medida en que respete nuestros axiomas, los más elementales, como la libertad y la justicia. Cualquier doctrina que denigre estos preceptos de nuestra civilización, estos dos grandes pilares, no puede contar con nuestra anuencia intelectual. Y ni siquiera tener la condición de respetable si el proselitismo de su actuación moral entra en conflicto con nuestro ordenamiento jurídico, codificación positiva de nuestros valores.

Sé que para muchos españoles no hacía falta escribir tanto para llegar a este extremo. Ojalá pudiéramos pensar lo mismo de Rodriguez Zapatero. Inmiscuido en lo que Gustavo Bueno llama el “pensamiento Alicia”, cree que la mejor forma de neutralizar los valores que se encuentran en las antípodas de los nuestros, no es tratar de comprenderlos y rebatirlos siempre que se pueda con la fuerza de los argumentos, sino legitimarlos pactando con ellos y mostrándoles apoyo. ¡Qué gran diferencia existe entre la alianza de pueblos civilizados de Blair y la alianza de civilizaciones de Rodríguez Zapatero!. ¡Qué gran diferencia existe entre Blair y Zapatero!

11 enero 2006


Próxima "Quedada" Digital por la Libertad de Expresión

“No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo” (Voltaire)

Aunque les moleste a algunos, el grupo que abanderamos la Declaración por la Libertad Digital en España vamos a reunirnos de nuevo. Esta vez será en la preciosa ciudad de Córdoba donde tendrá cita la convocatoria. El sábado 21 de enero a las 15´00 hrs. Y por si había pocos temas que nos preocupaban en aras a defender nuestras libertades, el gobierno de Rodríguez Zapatero nos ha dado, desgraciadamente, nuevos temas, nuevos ánimos para no cejar en el empeño de construir una red ciudadana con la que defendernos de los ataques liberticidas. ¡Animaos! ¡Todos a Córdoba! ¡Y qué nadie dude de que, con Voltaire, lucharemos también para defender los derechos de quienes pretenden arrebatar los nuestros! ¡Va en el talante, en el de verdad!

Gas Natural y GAZPROM

Zapatero opina según “el país” digital que es bueno para España que exista una empresa fuerte en el sector energético.
Al menos hay que reconocerle al Señor Presidente del Gobierno, que sus intenciones son cristalinas, autorizar la OPA de Gas Natural sobre Endesa, pero mucho mejor son los futuribles que de sus palabras se desprenden. Habrá sido la visita del bueno del Sr. Evo Morales con toda su cándida barahúnda de intenciones privatizadoras quien ha inspirado sus palabras. En el fondo, lo que subyace es una idea, al menos tiene una, cual es que el rollo liberalizador y la libre competencia no van con él.
Ya puestos, todas las privatizaciones y fusiones habidas en los 80 y los 90, se supone que fueron precisamente para eso. Para que hubiera libre competencia en España, y poner a dichas empresas en el disparadero de ampliar sus miras con objetivos multinacionales. Que ya puestos, España pudiera competir de tú a tú en algunos sectores estratégicos, banca, telecomunicaciones, petrolero y energético entre otros. Y no creo que las cosas hayan funcionado mal, al menos sus accionistas y las empresas han crecido enormemente. Pero no era eso, el Presidente Zapatero cree que es bueno una empresa fuerte en el sector energético, pues será la mundial si sólo hay una. Bastará con que gas natural cambie su nombre por la Gazprom del modelo soviético, perdón ruso, y ya tenemos el monopolio otra vez. A eso se le añade que si el resto de las comunidades se ponen tontas, bastará con cortar el suministro y todos calladitos y contentos como los ucranianos, nos dirán que los precios estaban subvencionados y que o pagamos más o a pasar frío. El mundo al revés, o no, que la siguiente será la “confederación de cajas” burda interpretación de lo mismo que se pretende con el pésimo título que se otorga a la antigua Corona de Aragón y que en otros lares se denomina confederación catalano-aragonesa, que Valencia y Baleares va de suyo son ya países catalanes. Prepárense el resto de empresas y cajas que esto no ha hecho más que empezar. Las multinacionales cómo no, tendrán su sede en Cataluña y ellos ya nación, ya pueden imponernos al resto de la colonia sus precios. Qué horror. Pues no, que lo entendimos mal, las multinacionales españolas no era lo que se pretendía, sólo eran un primer paso a costa del dinero de todos.
Abran paso a la nueva Gazprom, abran paso al monopolio, otra vez, la CAMPSA de Primo de Rivera en versión Zapatero. Fantástico.

06 enero 2006


OPA hostil al ciudadano

La recomendación, que se convierte en una advertencia de nefastas consecuencias del Tribunal de Defensa de la Competencia, comunicada ayer es demoledora: los mercados del gas y la electricidad en España tienen estructuras poco competitivas, existiendo importantes barreras a la entrada de nuevos operadores. Una fusión entre cualquiera dos empresas del sector no haría sino fomentar el problema. Si las dos empresas en cuestión son los mayores operadores del país, las consecuencias para cualquier persona que crea en la bonanza del libre mercado son, sencillamente, desastrosas.
Dice textualmente: «los efectos del conglomerado de la operación alteran gravemente la dinámica competitiva existente en los mercados de gas y electricidad». La «empresa resultante» «reforzaría su posición de dominio» y poseería «una mayor capacidad para afectar los precios». Sobre la venta de activos a Iberdrola manifiesta que «no es posible asegurar que unas condiciones razonables pudieran compensar» los perjuicios ocasionados a los ciudadanos en los precios del gas y la electricidad.

El gobierno podrá decir lo que desee, pero es más que consciente del irreparable golpe que le asestaría a la ciudadanía, por un lado, y a la economía española, tan falta de competitividad, por otro.

Claro que con instituciones como la CAC es fácil decir lo contrario de lo que se piensa con la intención de no salir perjudicado.