28 enero 2006
Una Agenda Económica supeditada a la Política
No es factible sostener indefinidamente un alto nivel de crecimiento con un elevado déficit exterior. España ha crecido en los últimos años en torno a un 3%, pero su déficit comercial ha ido aumentando a un ritmo muy superior. Los datos correspondientes a este año son elocuentes: el desequilibrio entre importaciones y exportaciones se incrementó un 50% respecto al mismo periodo del año anterior. Nuestro déficit comercial es, en términos absolutos, el segundo del mundo, y en Europa, en términos porcentuales sobre el PIB, solamente Portugal nos supera.
Aunque nos vanagloriemos del actual descenso de las tasas de desempleo, es evidente, según varios estudios cuya fuente parece ser del todo imparcial, que el actual déficit comercial ha impedido crear en España como mínimo 300.000 empleos. A ello hay que añadir la caída de los ingresos por turismo, y la huida de la inversión exterior en activos no financieros, que ha pasado de los 40.000 millones de euros en 2000 a 10.000 millones el ejercicio pasado.
Un informe de la Comisión Europea predice que España será en 2006 el país del mundo con mayor déficit por cuenta corriente (que incluye balanza comercial y pagos por servicios), indicando que las causas fundamentales que explican este rápido y progresivo aumento de nuestro déficit externo son la pérdida de competitividad de la industria y el sector turístico, los altos precios de la energía y el efecto de la deslocalización.
En España han desaparecido en los últimos años una serie de sectores productivos, que han sido desplazados por la competencia de los países europeos del Este y de Extremo Oriente. El fenómeno se está acelerando, y aunque se produce en toda Europa occidental, España es especialmente vulnerable ante él, ya que es dependiente casi absolutamente de la energía que importa y es uno de los últimos países de la UE en inversiones en investigación y desarrollo, un factor esencial para lograr una economía competitiva.
Todo economista serio se pregunta con preocupación sobre los insoportables desequilibrios de una economía que, según la inmensa mayoría, ya tendría que haber roto en 2005, sino en 2004, porque supone un modelo de crecimiento teóricamente insostenible. El año terminó con el pésimo dato de una inflación del 3,8%, superior, por tanto, al crecimiento nominal del PIB, sin que desde el Banco de España se puedan modificar los tipos de interés. Por eso, a pesar de que no se nota, la enfermedad del sistema es más intensa de lo que parece y la crisis aparecerá repentinamente. Tanto las ventas al por menor como la producción industrial, han pasado de crecer en torno al 10% a prácticamente estancarse. Todos los augurios son, pues, de un cierto frenazo, circunstancia que ha sido ya reconocida por el Banco de España en su último informe.
Y si esto no fuera cierto ¿Cómo es posible que con un crecimiento del PIB de casi el 3,5%, la percepción de los expertos acerca del futuro inmediato esté tan cargada de pesimismo, de que esto no puede durar mucho tiempo, porque los famosos desequilibrios terminarán por explotar en algún momento, concretamente cuando los tipos de interés se incrementen con una Alemania fuerte?
Hay razones, no para recelar del futuro, sino para temerle realmente. Hace diez años, con el Banco de España ostentando la soberanía de la política monetaria, estaba en la mano la solución para un momento de crisis a través de las devaluaciones de la unidad monetaria para adaptar la competitividad al momento, mientras se adoptaban las medidas estructurales necesarias para conseguir enderezar la economía. Ahora la zona euro no permite esta salida y aunque es cierto que la moneda única ha actuado de paraguas, es económicamente lógico que si no se recurre a otras medidas diferentes a la política monetaria, la acumulación de deuda, la pérdida de competitividad y otros factores conexos que componen el marco de esos desequilibrios terminarán por destruir nuestra economía, cuando exista una subida aguda de los tipos.
Pero hay un elemento adicional que ejerce de factor multiplicador de todos nuestros temores: Rodríguez Zapatero. El presidente por accidente no tiene prioridades de agenda económica. Las otras medidas que habría que implementar y que constituyen la clave de bóveda de lo absolutamente imprescindible para no incurrir en una crisis de consecuencias lamentables son una reforma laboral, una reforma fiscal y un esfuerzo tremendo en I+D+i.
La reforma laboral, en un momento histórico de empleo, es crucial en España pero molesta electoralmente. ¿Qué podemos esperar de quien se pliega ante cualquier petición nacionalista por el sólo hecho de permanecer en el poder? ¿Qué piense en el largo plazo? Estaríamos locos si todavía confiáramos en eso. La reforma fiscal que precisa el Impuesto de Sociedades y el del IRPF, es fundamental pero ésas son de imposible aplicación cuando lo que está en la agenda política es el sistema de financiación autonómico. ¿Es posible avanzar en esa reforma, cuando hay ceder el 50% del IRPF a una Comunidad Autónoma cuyo gobierno es el más intervencionista de Europa? En cuanto a la inversión en I+D+i, es evidente que no constituye una prioridad para este gobierno, cuya agenda económica es una cuestión absolutamente secundaria porque está totalmente condicionada a la agenda política.
Esta es la verdad, pero el hecho de saberla no consuela, sino todo lo contrario. Hace atisbar sus consecuencias.
Aunque nos vanagloriemos del actual descenso de las tasas de desempleo, es evidente, según varios estudios cuya fuente parece ser del todo imparcial, que el actual déficit comercial ha impedido crear en España como mínimo 300.000 empleos. A ello hay que añadir la caída de los ingresos por turismo, y la huida de la inversión exterior en activos no financieros, que ha pasado de los 40.000 millones de euros en 2000 a 10.000 millones el ejercicio pasado.
Un informe de la Comisión Europea predice que España será en 2006 el país del mundo con mayor déficit por cuenta corriente (que incluye balanza comercial y pagos por servicios), indicando que las causas fundamentales que explican este rápido y progresivo aumento de nuestro déficit externo son la pérdida de competitividad de la industria y el sector turístico, los altos precios de la energía y el efecto de la deslocalización.
En España han desaparecido en los últimos años una serie de sectores productivos, que han sido desplazados por la competencia de los países europeos del Este y de Extremo Oriente. El fenómeno se está acelerando, y aunque se produce en toda Europa occidental, España es especialmente vulnerable ante él, ya que es dependiente casi absolutamente de la energía que importa y es uno de los últimos países de la UE en inversiones en investigación y desarrollo, un factor esencial para lograr una economía competitiva.
Todo economista serio se pregunta con preocupación sobre los insoportables desequilibrios de una economía que, según la inmensa mayoría, ya tendría que haber roto en 2005, sino en 2004, porque supone un modelo de crecimiento teóricamente insostenible. El año terminó con el pésimo dato de una inflación del 3,8%, superior, por tanto, al crecimiento nominal del PIB, sin que desde el Banco de España se puedan modificar los tipos de interés. Por eso, a pesar de que no se nota, la enfermedad del sistema es más intensa de lo que parece y la crisis aparecerá repentinamente. Tanto las ventas al por menor como la producción industrial, han pasado de crecer en torno al 10% a prácticamente estancarse. Todos los augurios son, pues, de un cierto frenazo, circunstancia que ha sido ya reconocida por el Banco de España en su último informe.
Y si esto no fuera cierto ¿Cómo es posible que con un crecimiento del PIB de casi el 3,5%, la percepción de los expertos acerca del futuro inmediato esté tan cargada de pesimismo, de que esto no puede durar mucho tiempo, porque los famosos desequilibrios terminarán por explotar en algún momento, concretamente cuando los tipos de interés se incrementen con una Alemania fuerte?
Hay razones, no para recelar del futuro, sino para temerle realmente. Hace diez años, con el Banco de España ostentando la soberanía de la política monetaria, estaba en la mano la solución para un momento de crisis a través de las devaluaciones de la unidad monetaria para adaptar la competitividad al momento, mientras se adoptaban las medidas estructurales necesarias para conseguir enderezar la economía. Ahora la zona euro no permite esta salida y aunque es cierto que la moneda única ha actuado de paraguas, es económicamente lógico que si no se recurre a otras medidas diferentes a la política monetaria, la acumulación de deuda, la pérdida de competitividad y otros factores conexos que componen el marco de esos desequilibrios terminarán por destruir nuestra economía, cuando exista una subida aguda de los tipos.
Pero hay un elemento adicional que ejerce de factor multiplicador de todos nuestros temores: Rodríguez Zapatero. El presidente por accidente no tiene prioridades de agenda económica. Las otras medidas que habría que implementar y que constituyen la clave de bóveda de lo absolutamente imprescindible para no incurrir en una crisis de consecuencias lamentables son una reforma laboral, una reforma fiscal y un esfuerzo tremendo en I+D+i.
La reforma laboral, en un momento histórico de empleo, es crucial en España pero molesta electoralmente. ¿Qué podemos esperar de quien se pliega ante cualquier petición nacionalista por el sólo hecho de permanecer en el poder? ¿Qué piense en el largo plazo? Estaríamos locos si todavía confiáramos en eso. La reforma fiscal que precisa el Impuesto de Sociedades y el del IRPF, es fundamental pero ésas son de imposible aplicación cuando lo que está en la agenda política es el sistema de financiación autonómico. ¿Es posible avanzar en esa reforma, cuando hay ceder el 50% del IRPF a una Comunidad Autónoma cuyo gobierno es el más intervencionista de Europa? En cuanto a la inversión en I+D+i, es evidente que no constituye una prioridad para este gobierno, cuya agenda económica es una cuestión absolutamente secundaria porque está totalmente condicionada a la agenda política.
Esta es la verdad, pero el hecho de saberla no consuela, sino todo lo contrario. Hace atisbar sus consecuencias.
Comentarios:
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Tú has dado la clave: Permanecer en el poder. La alta inflación probablemente sea hasta un consuelo para el gobierno -Samuelson/Balassa-, rectifico, no probablemente, seguro.
Huir hacia delante y que sea lo que dios quiera.
La reforma del IRPF no hace más que ahondar en la herida, seguir cargando a la clase media -¡como ya soporta pocas cargas!- a costa de las manidas "políticas sociales" es decir, contentos los progres de rentas más altas y satisfechos de tener a los "más desfavorecidos" en su red clientelar.
Pero siendo honestos el PP también cometió algunos errores, ¿quizá por falta de valentía? ¿El famoso "perfil bajo"?
Una buena explicación para quien la quiera oir.
Huir hacia delante y que sea lo que dios quiera.
La reforma del IRPF no hace más que ahondar en la herida, seguir cargando a la clase media -¡como ya soporta pocas cargas!- a costa de las manidas "políticas sociales" es decir, contentos los progres de rentas más altas y satisfechos de tener a los "más desfavorecidos" en su red clientelar.
Pero siendo honestos el PP también cometió algunos errores, ¿quizá por falta de valentía? ¿El famoso "perfil bajo"?
Una buena explicación para quien la quiera oir.
En lo demás, de acuerdo, pero no en lo de la I+D+i, porque no es el gobierno quien debe invertir en ella sino las propias empresas, para lo cual hay que empezar por dejarlas en paz, bajarles los impuestos y eliminar tanta traba burocrática, y tanta regulación inútil, que además eleva elefantiásicamente los costes si cambia a cada paso y, en consecuencia, hay que estar pendientes de los caprichos burocráticos de cada mandarín autonómico.
Por lo demás, creo que el PP debería insistir mucho más en las consecuencias económicas de toda esta deriva cantonalista que se abre con el dichoso Estatut. En la imposibilidad práctica que habrá en el futuro para bajar los impuestos; en la invención de una fantasmagórica deuda histórica que abre paso al saqueo arbitrario del resto de comunidades; en la hipoteca a la capacidad del Ejecutivo español para decidir libremente en el futuro el destino de sus inversiones (o incluso su recorte), en la ruptura de la unidad de mercado; en la conversión de España en una colonia económica para las empresas catalanas, en la imposibilidad práctica de que otros españoles podamos ejercer nuestras profesiones en Cataluña y el sometimiento de los catalanes a un régimen ya abiertamente despótico que, además de con su economía, acaba con lo poco que quedaba de sus derechos constitucionales.
Por lo demás, creo que el PP debería insistir mucho más en las consecuencias económicas de toda esta deriva cantonalista que se abre con el dichoso Estatut. En la imposibilidad práctica que habrá en el futuro para bajar los impuestos; en la invención de una fantasmagórica deuda histórica que abre paso al saqueo arbitrario del resto de comunidades; en la hipoteca a la capacidad del Ejecutivo español para decidir libremente en el futuro el destino de sus inversiones (o incluso su recorte), en la ruptura de la unidad de mercado; en la conversión de España en una colonia económica para las empresas catalanas, en la imposibilidad práctica de que otros españoles podamos ejercer nuestras profesiones en Cataluña y el sometimiento de los catalanes a un régimen ya abiertamente despótico que, además de con su economía, acaba con lo poco que quedaba de sus derechos constitucionales.
osea que .....
¿el pp que estuvo 8 años fomentando este modelo economico no va a tener nada que ver?
¿que hizo el pp en materio de I+D para cambiar el rumbo de la situacion?
¿por que aznar en vez de comerse la crisis mundial de 2001 apreto el acelerador y siguio fomentando la construccion de + pisos y + pisos y + pisos...?
¿por que os creeis que el pp no ataca por ahi al gobierno?
finalizando ..... ¿ser facha es sinonimo de ser gilipollas? ...creo que no ... asi que esforzaros un poco más, que nosotros (el pueblo) gilipollas NO somos y solo han paso 2 años ......
Pd: ¿me responde al autor a las preguntas?
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¿el pp que estuvo 8 años fomentando este modelo economico no va a tener nada que ver?
¿que hizo el pp en materio de I+D para cambiar el rumbo de la situacion?
¿por que aznar en vez de comerse la crisis mundial de 2001 apreto el acelerador y siguio fomentando la construccion de + pisos y + pisos y + pisos...?
¿por que os creeis que el pp no ataca por ahi al gobierno?
finalizando ..... ¿ser facha es sinonimo de ser gilipollas? ...creo que no ... asi que esforzaros un poco más, que nosotros (el pueblo) gilipollas NO somos y solo han paso 2 años ......
Pd: ¿me responde al autor a las preguntas?
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