mi homenaje al Quijote

15 enero 2006


El "Pensamiento Alicia"

Nos enseña el gran Gombrich que la gran contribución griega al mundo artístico, que probablemente supuso la mayor revolución en la historia del arte, fue la de aplicar la libertad a esta disciplina. La civilización cretense o minoica (madre, junto a la micénica, de la civilización helénica, como bien ilustra Toynbee) empezó a desmarcarse de la rigidez del arte egipcio, que, salvo en la dinastía de Amenofis IV donde hubo un pequeño resplandor de autonomía para el artista, luego revocada por Tutankamón, disponía de unas normas que éste no podía evitar sin incurrir en graves riesgos. El egipcio pintaba lo que sabía y el griego lo que veía, lo que él veía.

A partir de aquí, el resto de la historia del arte va a estar muy vinculada a esta premisa. Entre otras cuestiones, la diferente interpretación del mundo según el artista y el contexto político y social en que éste se encontraba irán perfilando las distintas corrrientes y estilos. El amor a la libertad tanto en el arte como en la política del mundo helénico significó el comienzo de una andadura (la civilización siguiente a la helénica, la occidental) que todavía, pese a Hegel y Fukuyama, no ha terminado de cerrar el círculo (difícil tarea para quien posee una concepción del tiempo tan lineal) de su trayectoria y cuya fortaleza moral es tan sólida que tan sólo ha sido cuestionada por quienes han deseado arrebatársela, no por principios morales sino en su propio beneficio. A esta gigantesca, monumental obra del hombre de los últimos 3000 años, que es nuestra civilización y que sin duda constituye la mayor conquista de la historia de la humanidad, se han consagrado demasiadas vidas como para ponerla en riesgo, independientemente de que sí es necesario poner en tela de juicio la trayectoria zigzageante que hemos llevado, los paréntesis que pretendían distorsionar la trayectoria.

La posmodernidad, además de enseñarnos que el mundo no puede ni debe interpretarse en clave de grandes narrativas y que pueden existir muchos caminos respetables para llegar a un mismo lugar, debería mostrarnos que la meta es algo cierto, no relativo y que se llama libertad. Libertad individual.

No podemos quedarnos en la idea de que cualquier axioma es bueno y respetable por el hecho mismo de serlo. Lo será en la medida en que respete nuestros axiomas, los más elementales, como la libertad y la justicia. Cualquier doctrina que denigre estos preceptos de nuestra civilización, estos dos grandes pilares, no puede contar con nuestra anuencia intelectual. Y ni siquiera tener la condición de respetable si el proselitismo de su actuación moral entra en conflicto con nuestro ordenamiento jurídico, codificación positiva de nuestros valores.

Sé que para muchos españoles no hacía falta escribir tanto para llegar a este extremo. Ojalá pudiéramos pensar lo mismo de Rodriguez Zapatero. Inmiscuido en lo que Gustavo Bueno llama el “pensamiento Alicia”, cree que la mejor forma de neutralizar los valores que se encuentran en las antípodas de los nuestros, no es tratar de comprenderlos y rebatirlos siempre que se pueda con la fuerza de los argumentos, sino legitimarlos pactando con ellos y mostrándoles apoyo. ¡Qué gran diferencia existe entre la alianza de pueblos civilizados de Blair y la alianza de civilizaciones de Rodríguez Zapatero!. ¡Qué gran diferencia existe entre Blair y Zapatero!
Comentarios:
Hayek comentaba en uno de sus escritos que el liberalismo tenía mucho que decir en economía, política y moral. Sin embargo, no le parecía que tuviese nada que decir, ni hacer, respecto a la estética.

En este post apuntas, vía Gombrich, una extensión del pensamiento liberal al terreno de las artes muy interesante.

Además, habría que establecer la relación que existe entre el tipo de artes y la apertura de los mercados, es decir, que no exista un único mercado controlado por una institución (la Iglesia, la nobleza,, los Faraones, etc.)

También la extensión del juicio crítico y, lo que es igualmente importante, la extensión de la actividad artística más allá de una clase especial, la de los artistas. Duchamp es lo que mostró con su célebre urinario, gesto revolucionario, democrático y liberal hasta el anarquismo, que luego Octavio Paz, conservadoramente, quiso convertir en excepción, al advertir que sólo Duchamp estaría legitimado para hacerlo.

Un acierto, Lorenzo.

Saludos
 
Es que con vosotros dos en plan filosófico, el vulgo nos sentimos un poco como eunucos. Sólo puedo hacer mías un par de consideraciones:
- "No podemos quedarnos con la idea de que cualquier axioma es bueno y respetable por el hecho mismo de serlo" ¿Anarquía? ¿Caos?
-"También la extensión del juicio crítico y, lo que es igualmente importante, la extensión de la actividad artística más allá de una clase especial, la de los artistas" Miradnos

No tengo palabras para agredecer el enlace, mi apoyo a las iniciativas liberales impulsadas desde estos foros lo tendréis y mi reconocimiento por supuesto.

Saludos
 
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