12 noviembre 2005
El debate de la Ciudad de Zaragoza
No hubo dramatismo, ni profético bimilenarismo. Hubo crítica racional, fundamentada en promesas incumplidas. Porque cuando un candidato a la alcaldía lo ha prometido todo, tiene que haber otros que, lejos de proponer otra campanellesca civitas solis, en primer lugar le recuerden que prometer no es gratis, que el elegido no puede vivir de espaldas a sus compromisos con la ciudadanía y, después, le aporten sentido común, traducido en alternativas solventes y eficaces. Porque en lo único realmente eficaz en que se está convirtiendo la política nacionalista y socialista de Belloch es en la sovietización del planeamiento urbanístico de Zaragoza y su afán recaudatorio. Ayer Domingo Buesa se lo dijo bien claro. Al margen de la Expo 2008, que por educación nadie le recuerda que fue un proyecto que se encontró al llegar al ayuntamiento y que está por ver si se cumplen fechas, inversiones y futuras visitas, no hay política eficaz en su gobierno excepto todo aquello que opera en contra de libertad y la creatividad en la sociedad civil. Domingo Buesa puso esta semana en su sitio al señor alcalde. Y le avanzó un programa que estará preñado de propuestas tan vanguardistas y liberales como realistas.










