mi homenaje al Quijote

06 noviembre 2005


Alianza con Israel en la embajada de Persia



Alianza de pueblos civilizados, ésta es la máxima y no su antítesis de alianza entre civilizaciones cuyas formas de concebir al individuo, sus derechos y formas de gobernarse sean antagónicas. Yo, agnóstico occidental, de tradición grecorromana y judeocristiana, considero, sé, que pese al mal trato que le dispensó el cristianismo europeo, el judío bebe de las fuentes doctrinales que han conseguido mi socialización como ciudadano. O que yo bebo de las suyas, quizá, para ser cronológicamente más exactos. Sartre dijo que el problema del antisemitismo no era el judío. Era el antisemita. Para entender los desmanes que nuestra cultura ha propinado al judaísmo, al semitismo y al sionismo recomiendo leer el capítulo tres del último libro de André Glucksmann, titulado “El discurso del odio”. De Oriente Próximo ¿qué decir? Simplemente, que la democracia parlamentaria judía, como régimen occidental, como Estado que se determina de Derecho para defender la libertad y la igualdad de oportunidades del individuo, allí considerado bien supremo, fin secular absoluto, molesta a los ulemas, sufíes y ayatolas que mantienen a sus pobres pueblos sumidos en un teocrático feudalismo, moderno en tecnología, ancestral en filosofía política. Molesta tanto que el presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad quiere borrar del mapa a Israel, no sea que la semilla del pensamientro ilustrado encuentre una pequeña rendija en el enorme dique islámico y germine en pequeñas dosis de libertad. No se puede permitir. El Libro lo prohíbe. Sus dirigentes, fieles lectores, más todavía.

El viernes se ha convocado una manifestación en la embajada de Irán para mostar una enérgica protesta contra dichas declaraciones que no suponen más que el fiel reflejo de lo que allí se piensa. No se protestará contra las intenciones islámicas, contra su yihad. Se protestará contra quienes creeyéndose hijos de la Ilustración no saben, no quieren, diferenciar entre un régimen democrático y defensor de los derechos fundamentales del individuo, es decir, un régimen occidental y otro digno de peores épocas que está masacrando literalmente a su población, manteniéndola en la pobreza extrema y cosificándola en honor de un tributo que todo hombre ha de pagar a un Dios totalitario.

Haré todo lo posible por estar el viernes en Madrid. En la embajada de un país cuyo presidente me da asco.
Comentarios:
A ver si es verdad y finalmente puede estar con nosotros en una causa tan justa.
Tendría la ocasión de saludarle, ya le escribí en relación con las tertulias de Madrid. Supongo que vendría con nuestro común amigo David Ballota, allí nos veremos todos.
 
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