12 octubre 2005
Generación XXI ZGZ
Gracias a la posibilidad que nos ha brindado la prestigiosa revista universitaria de ámbito nacional Generación XXI (me hicieron una entrevista el mes pasado), podemos tener una edición genuinamente zaragozana que, excelentemente comandada por David Ballota, me posibilita dedicar unas líneas quincenales a la juventud de la ciudad donde habitualmente vivo. Reproduzco a petición de algún amigo el primer artículo que allí escribí:
"Cosmópolis
Libertad y Vanguardia
Dice Richard Florida, a quien dicen que lee ZP, que el vínculo entre libertad y creatividad es tan grande que sólo aquellas ciudades en las que se cultiva no sólo la tolerancia y el respeto a toda forma individual de existencia, sino la extravagancia, el cosmopolitismo y la vanguardia tecnológica y artística, serán a las que el futuro les aguarde el éxito económico y social, debido a que éste dependerá en la misma medida de lo creativa que una urbe se manifieste. Si una ciudad no tiene ciudadanos que se hacen piercing y tatuajes, bandas roqueras y respira un clima de absoluta libertad, los tipos y tipas creativos y emprendedores huirán de ella en un mundo globalizado, donde la movilidad física no supone ya ningún obstáculo. Pone el ejemplo del Silicon Valley, el famoso valle de silíceo (también de silicona) al sur de la bahía de San Francisco y comenta que no es casualidad que la revolución de las puntocom haya surgido allí, cuna de las libertades de Estados Unidos y sede de la contrarrevolución cultural (hippie) de los ´60. Tiene razón Florida, aunque los ingredientes de su receta no sean lo único necesario para incrementar la calidad de vida o el progreso social y económico, salvo que en su interpretación de libertad y tolerancia haya incluido la asunción de libertades civiles y políticas, cosa ya más díficil de pensar. Pero lo cierto es que cuanto más libres nos creamos, más creativos nos volveremos, de eso no hay ninguna duda. Y un lugar donde se debe evidenciar la tolerancia y germinar la creatividad es la Universidad y su propia comunidad, es decir, la gente joven. La Universidad necesita hacer de sí misma un espacio excitante donde se generen puntos de encuentro y surgan oportunidades que animen la creatividad, para desarrollar tecnología, hacer negocios, crear arte, montar bandas roqueras o movimientos en defensa de las libertades presentes y futuras. Como para todo, es necesario contar con el poder establecido, y pedirle que suelte lastre, que invierta en I+D+I y que vincule directamente al estudiante que lo desee en ese tercer espacio, donde se debiera mezclar difusamente el trabajo y el placer, el ocio y la ambición. Son imprescindibles fuertes inversiones y algo más que bonitas declaraciones de principios que aboguen por el software libre, la sociedad de la información, los grandes espacios para el arte y para los emprendedores, el fomento de sus espacios verdes y los intercambios culturales. ¿Alguien se apunta para pedirlo…?"
Libertad y Vanguardia
Dice Richard Florida, a quien dicen que lee ZP, que el vínculo entre libertad y creatividad es tan grande que sólo aquellas ciudades en las que se cultiva no sólo la tolerancia y el respeto a toda forma individual de existencia, sino la extravagancia, el cosmopolitismo y la vanguardia tecnológica y artística, serán a las que el futuro les aguarde el éxito económico y social, debido a que éste dependerá en la misma medida de lo creativa que una urbe se manifieste. Si una ciudad no tiene ciudadanos que se hacen piercing y tatuajes, bandas roqueras y respira un clima de absoluta libertad, los tipos y tipas creativos y emprendedores huirán de ella en un mundo globalizado, donde la movilidad física no supone ya ningún obstáculo. Pone el ejemplo del Silicon Valley, el famoso valle de silíceo (también de silicona) al sur de la bahía de San Francisco y comenta que no es casualidad que la revolución de las puntocom haya surgido allí, cuna de las libertades de Estados Unidos y sede de la contrarrevolución cultural (hippie) de los ´60. Tiene razón Florida, aunque los ingredientes de su receta no sean lo único necesario para incrementar la calidad de vida o el progreso social y económico, salvo que en su interpretación de libertad y tolerancia haya incluido la asunción de libertades civiles y políticas, cosa ya más díficil de pensar. Pero lo cierto es que cuanto más libres nos creamos, más creativos nos volveremos, de eso no hay ninguna duda. Y un lugar donde se debe evidenciar la tolerancia y germinar la creatividad es la Universidad y su propia comunidad, es decir, la gente joven. La Universidad necesita hacer de sí misma un espacio excitante donde se generen puntos de encuentro y surgan oportunidades que animen la creatividad, para desarrollar tecnología, hacer negocios, crear arte, montar bandas roqueras o movimientos en defensa de las libertades presentes y futuras. Como para todo, es necesario contar con el poder establecido, y pedirle que suelte lastre, que invierta en I+D+I y que vincule directamente al estudiante que lo desee en ese tercer espacio, donde se debiera mezclar difusamente el trabajo y el placer, el ocio y la ambición. Son imprescindibles fuertes inversiones y algo más que bonitas declaraciones de principios que aboguen por el software libre, la sociedad de la información, los grandes espacios para el arte y para los emprendedores, el fomento de sus espacios verdes y los intercambios culturales. ¿Alguien se apunta para pedirlo…?"
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