mi homenaje al Quijote

29 septiembre 2005


Comentario al Blog de Vidal-Quadras

Alejo tiene toda la razón en su exposición sobre la más que probable aprobación del Estatuto de Automomía de Cataluña. No creo que haya que detenerse demasiado en desemascarar políticas de corte no racional, sino pasional, que aluden a los sentimientos y hacen referencias telúricas para defender sus ambiciones de poder en vez de aludir a los derechos fundamentales del individuo. La exposición es brillante, tal y cómo nos tiene acostumbrados Vidal-Quadras. Coincido plenamente. Pero hacen falta soluciones que vayan a la raiz del asunto. Porque si bien es un grave problema que existan en diversas Comunidades Autónomas fuerzas políticas de carácter centrífugo que amenazan la conviviencia, todavía es mucho más grave, mucho más transcendental, que dichas fuerzas tengan al gobierno de la nación (o al Parlamento del que depende el gobierno) absolutamente amedrentado y coacionado. Es el colmo de los despropósitos que el gobierno de España dependa de quienes abominan de la idea de España. Es simplemente inadmisible. Pero yo quisiera oir soluciones que partan de otra base que no sea la de que hay que volver al espíritu constitucional. Hay dos formas de redactar una constitución: la que propone el sistema de la responsabilidad, es decir, aquella que hace depender de la responsabilidad de los gobernantes el buen desarrollo de una nación y el sistema garantista, que, por un acertado realismo antropológico, el mismo en el que se basó Montesquieu para defender la división de poderes, propone confeccionar un sistema político de tal suerte que, aunque hubiera irresponsabilidad por parte de los gobernantes, el sistema no permitiría descarrilar. No creo necesario en este pequeño texto escrito demasiado deprisa detenerme a dar mi opinión con respecto a la transición española. Tan sólo diré que no me parece tan perfecta como acostumbro a oir que fue, entre otras razones, porque el problema que estamos tratando se pudo prever. En todo caso, hoy todavía podemos acudir al sistema garantista para reforzar nuestro sistema basado en la responsabilidad (la de ZP, la de Maragall y la de Rovira). Reformemos la ley electoral para que el gobierno de España dependa de quienes creen en ella como proyecto común, que podrá ser socialdemócrata, liberal, conservador, etc, pero que sea español y se base en los derechos universales, nunca en la bandera ni en la lengua ni en el RH. No creo que exista otra solución. A cortísimo plazo, contener con imprescindibles manifestaciones lo que probablemente sea el acto político más nefasto para España de los últimos 25 años junto al 23-F. A medio plazo, promover la reforma de la ley electoral, porque quizá se pueda salvar este primer envite, pero mucho me temo que no podremos con los siguientes.
Comentarios:
Coincido contigo en que el sistema electoral en España no es justo, sobre todo para aquellos que votamos a partidos "minoritarios" de ámbito estatal. En mi opinión el reparto de escaños debería ser proporcional al número de votos a nivel nacional. Para mí es lo más justo, y además también cortaría de raíz las posiciones de fuerza de partidos nacionalistas como PNV, ERC, o antes CIU.
No obstante te debo recordar que ni el PSOE durante el gobierno de Felipe, ni tu partido en 8 años, tuvieron la más mínima intención de modificar nada. ¿Por qué? Muy fácil. Este sistema, aun con las pequeñas incomodidades de los nacionalismos, favorece claramente a los partidos mayoritarios; los cuales, con un poco de suerte, sacan mayoría absoluta (con menos del 50% de los votos) y se olvidan de todo esto durante 4 años.
Por último, aunque creo que los partidos nacionalistas tienen un peso excesivo en la política española (debido a nuestro sistema electoral), también creo que deberíamos aprender a respetarlo. Al fin y al cabo les vota mucha gente, que en efecto tiene una idea diferente a la que puedas tener tú, o la gente de tu partido. Pero no creo que ni el PP ni el PSOE se puedan autoproclamar como los únicos que tienen el modelo de estado "correcto" para España. Hay que saber aceptar que hay gente que tiene otra opinión (ciudadanos igual de españoles que tú o que yo, y con los mismos derechos). Igual ha llegado el momento de que España sea una República Federal.... o quizás no.
 
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