21 septiembre 2005
Club de las Democracias (comentario al Blog de Gustavo de Arístegui)
Apreciado Gustavo:
Comienzo de esta forma porque me parece realmente apreciable, por ilustrativo y enriquecedor, tu blog. Aludo directa y rápidamente al artículo en el que sugieres una reforma de la ONU:
Es un aspecto que me parece fundamental. A corto plazo, para eliminar de alguna forma la polarización, podría establecerse el sistema de doble veto negativo, e incluso contemplar la posibilidad de ampliar el Consejo de Seguridad a las naciones que se erigen como potencias. Todo ello como estadio intermedio hasta convertir Naciones Unidas en una organización democrática, utopía tan necesaria como lejana en el tiempo, porque tal y cómo comentas, esta premisa no está siquiera de manera presencial en la Cumbre del milenio. Por eso creo que hay que ir más allá. Tanto como tú sugieres, pero más deprisa. La transversalidad es un concepto que aquí podemos utilizar. Enma Bonino y su Partido Radical Transnacional propusieron crear un club de las democracias en noviembre de 2002, propuesta respaldada el reciente 19 de septiembre de 2005 por la petición, junto a varias ONG´s, de consolidar el Consejo de Derechos Humanos como una institución con cierta credibilidad, para dar un paso más hacia la constitución de dicho club. Sería importante hacer una campaña internacional, no sólo con el objetivo de conseguirlo en el menor plazo posible, sino incluso por higiene mental y democrática. En un mundo como el que vivimos, sólo hace falta ver el informe de Amnistía Internacional para ver hasta qué punto existen gobiernos que violan cotidianamente los derechos más fundamentales del indivuduo. Creo que hay que sublevarse contra ello, aunque sea diciendo que no estamos de acuerdo y que mientras se reforma la ONU, aspecto que se dilatará en el tiempo porque los países violadores constituyen mayoría en el seno de la Asamblea General, sería necesario crear un lobby democrático al cual no pueda acceder ningún país que incumpla los derechos fundamentales y que pueda ser expulsado si, habiéndose convertido en miembro, comienza a incumplirlos. Para su gobierno, al margen de que se debería estudiar este asunto con profundidad, se crearía una comisión formada por los países firmantes y alguna ONG de prestigio y se establecería un sistema de sanciones y bonificaciones.
Creo que una solución de este tipo encontraría muchos apoyos internacionales y pondría las cosas en su sitio. Pues es muy fácil hablar de alianzas entre pueblos, mientras son estos masacrados por sus propios gobiernos. Como ciudadano cosmopolita, no quiero establecer alianzas con quienes maltratan a sus gentes, robándoles lo que les corresponde y negándoles en muchos casos la vida, la libertad y la igualdad de oportunidades.
Un saludo y, de nuevo, mis felicitaciones por tu blog.
Lorenzo Abadía (www.lorenzoabadia.net)
Comienzo de esta forma porque me parece realmente apreciable, por ilustrativo y enriquecedor, tu blog. Aludo directa y rápidamente al artículo en el que sugieres una reforma de la ONU:
Es un aspecto que me parece fundamental. A corto plazo, para eliminar de alguna forma la polarización, podría establecerse el sistema de doble veto negativo, e incluso contemplar la posibilidad de ampliar el Consejo de Seguridad a las naciones que se erigen como potencias. Todo ello como estadio intermedio hasta convertir Naciones Unidas en una organización democrática, utopía tan necesaria como lejana en el tiempo, porque tal y cómo comentas, esta premisa no está siquiera de manera presencial en la Cumbre del milenio. Por eso creo que hay que ir más allá. Tanto como tú sugieres, pero más deprisa. La transversalidad es un concepto que aquí podemos utilizar. Enma Bonino y su Partido Radical Transnacional propusieron crear un club de las democracias en noviembre de 2002, propuesta respaldada el reciente 19 de septiembre de 2005 por la petición, junto a varias ONG´s, de consolidar el Consejo de Derechos Humanos como una institución con cierta credibilidad, para dar un paso más hacia la constitución de dicho club. Sería importante hacer una campaña internacional, no sólo con el objetivo de conseguirlo en el menor plazo posible, sino incluso por higiene mental y democrática. En un mundo como el que vivimos, sólo hace falta ver el informe de Amnistía Internacional para ver hasta qué punto existen gobiernos que violan cotidianamente los derechos más fundamentales del indivuduo. Creo que hay que sublevarse contra ello, aunque sea diciendo que no estamos de acuerdo y que mientras se reforma la ONU, aspecto que se dilatará en el tiempo porque los países violadores constituyen mayoría en el seno de la Asamblea General, sería necesario crear un lobby democrático al cual no pueda acceder ningún país que incumpla los derechos fundamentales y que pueda ser expulsado si, habiéndose convertido en miembro, comienza a incumplirlos. Para su gobierno, al margen de que se debería estudiar este asunto con profundidad, se crearía una comisión formada por los países firmantes y alguna ONG de prestigio y se establecería un sistema de sanciones y bonificaciones.
Creo que una solución de este tipo encontraría muchos apoyos internacionales y pondría las cosas en su sitio. Pues es muy fácil hablar de alianzas entre pueblos, mientras son estos masacrados por sus propios gobiernos. Como ciudadano cosmopolita, no quiero establecer alianzas con quienes maltratan a sus gentes, robándoles lo que les corresponde y negándoles en muchos casos la vida, la libertad y la igualdad de oportunidades.
Un saludo y, de nuevo, mis felicitaciones por tu blog.
Lorenzo Abadía (www.lorenzoabadia.net)










