13 agosto 2005
Hacia la libertad
No es necesario conocer a Richard Florida, último gurú norteamericano de la sociología, para saber que la creatividad en la sociedad civil es fundamental para el desarrollo de un país, ciudad, etc., y que sin libertad la iniciativa privada no encuentra el clima adecuado para proyectar su creatividad. Ergo sin libertad, no hay progreso.
Últimamente en nuestro país, donde incluyo la ciudad de Zaragoza, nos preocupan las libertades de conciencia y eso está muy bien. Es lógico, existían una serie de colectivos que, yo creo que más por problemas de agenda que por razones de otra índole, no habían encontrado la receptividad necesaria en el seno de los anteriores gobiernos de nuestra jóven democracia. Ahora, no sólo están adaptados, la mayoría de ellos, a la normativa más avanzada, sino que incluso como reconoce Florida, hoy España se encuentra en cabeza de Europa en progresismo. No sólo me alegro, sino que me siento bien. ¿Pero es esto suficiente para fomentar la creatividad? ¿No hay más libertades por las que trabajar y que además afectan no solamente a un colectivo sino a toda la sociedad en su conjunto? La creatividad depende de distintas clases de libertad; las que aluden directamente a la conciencia individual del ciudadano y las que le sirven de soporte para desarrollar dicha conciencia. La libertad de mercado es una de ellas, que además influye determinantemente sobre el bienestar (en otros artículos espero referirme al resto). O se crean las condiciones necesarias para que los nuevos emprendedores vean en nuestro país y en Zaragoza un lugar atractivo para comenzar una aventura empresarial, o como es evidente en un mundo globalizado, desarrollarán su iniciativa en otros lugares. Es necesario crear una igualdad de oportunidades real, sin barreras de entrada, sin monopolios ni oligopolios y reducir la fiscalidad a lo mínimo imprescindible, para captar el interés del emprendedor, además de facilitar la investigación que permite, por el método empírico, crear tecnología. Todas estas propuestas son del alcance de todo político en el poder, tanto nacional como autonómico o local. Un alcalde tiene, con las ordenanzas municipales, P.G.O.U. incluido y las próximas concesiones de la TV digital local (quizá de competencia autonómica), recursos legales suficientes para promover reformas anti-restriccionistas. No necesita más que de su propia voluntad.
Por eso podemos decir, ¿Libertad? Toda por supuesto. Pero en todos los ámbitos.
Sólo algunas matizaciones:
- el planteamiento de Richard Florida busca crear (importar?) una clase creativa, más que una ciudad creativa donde las ideas y proyectos de los ciudadanos puedan "aflorar". En este comentario expongo con más detalle esta cuestión: http://nomada.blogs.com/jfreire/2005/08/poltica_y_tecno.html
- la TV digital puede ser una buena ocasión para permitir una libertad completa en lugar de crear restricciones artificiales en un mercado.
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