La “Gran Trujillo”, la del verbo fácil, la expresión precisa, desbordante imaginación, brío en su mente, blanca luz en sus ojos, hierática elegancia, clase sine die, sofisticación sin solución de continuidad…. nos presenta la mezcla orgiástica del fin de la historia y el último hombre con el big bang, la solución final que dará por terminada la evolución del hombre como humano para pasar a formar una especie bípedo-homínida superior: “Zi no ze pué comprá vivienda de 90 m2 la haremo de 30”. Muy bien, ministra. Muy bien. A la altura. Siempre a la altura. De su miseria, claro. Un año entero de demagogia para esto. No era necesario que usted abandonara su Extremadura natal para venir a resolver los problemas de España. Sinceramente, no era extrictamente necesario.
Que las personas no pueden comprar viviendas de 90 metros cuadrados y que están teniendo que recurrir a vivir en 30 es algo que no hace falta que nos participe nadie. Por desgracia, se encarga el mercado de decírnoslo todos los días. Como se encarga de decirnos que si la OPEP cierra el grifo del petróleo, la gasolina sube y si lo abre, la gasolina baja. O que si hay mucho excedente de trigo el precio baja y que si hay una menor oferta de mano de obra cualificada que demanda, el precio sube. Es tan absolutamente elemental que genera vergüenza tener que nombrarlo. Pero lamentablemente hay que hacerlo. Luego se podrá argumentar, que debido al último fallo del Tribnal Constitucional en materia de ordenación del suelo, las competencias están transferidas a las CCAA y a los ayuntamientos, y que, por lo tanto, es difícil convencer a otra administración de que tiene que dejar de recibir ingresos sin aportar solución alguna. No me cabe ninguna duda de esa dificultad. Pero si no reconocemos que el problema de la vivienda hunde sus raices en la enorme intervención pública que sobre el suelo existe, nunca, digo jamás nunca, lo solucionaremos.
Todo lo demás es poesía. O graznidos.
artículo escrito por lorenzo @
12:04